He decidido escribir este artículo a partir de la trascendencia que han tomado en los últimos días artículos periodísticos publicados en los más importantes medios especializados en espectáculos, periódicos en general , revistas de actualidad y del corazón.
Motivados todos ellos en la aparición de muchos rostros famosos y conocidos, los cuales se han visto transfigurados y, no para bien, a decir de la mayoría de quienes los juzgan.
Sumemos a ésto la gran actividad desarrollada en festivales de cine y la entrega de premios varios, entre ellos los de la Academia de Hollywood, todas ocasiones, que han dejado mucha tela para cortar.
Pareciera unánime la crítica para los poseedores de aquellos rostros y figuras, tanto así como en “general para los cirujanos plásticos que los intervinieron” como también para quienes nada tuvieron que ver con aquello.
Al respecto tengo para decir que afortunadamente la tecnología de los últimos años, ha puesto a disposición de los especialistas, una amplia variedad de recursos terapéuticos destinados a favorecer la mejora en la belleza, tanto como en el rejuvenecimiento físico.
Pero lo que esta tecnología no puede reemplazar, es el criterio médico y estético del profesional, que cuando se suma a las irrestrictas expectativas de algunos pacientes, rayan el “inestetisismo“.
Parafraseando al poeta “poderoso caballero es Don Dinero”, cuando todo esto se conjuga se puede asistir a cosas tales como las que motivan estas publicaciones. No obstante (enfatizo) la mayoría de los Cirujanos Plásticos calificados no suelen caer en este tipo de prácticas y hasta rechazan intervenir a paciente con tales expectativas.
Es por esta razón y porque me ha parecido injusto que en los articulados pareciera meterse en un misma bolsa a toda la especialidad y los especialistas que quiero llamar a la reflexión.
Con “Ética y Estética”, las mejoras en la Belleza son posibles y naturales. Y por algún inescrupuloso no deben pagar otros que poseen intachables trayectorias en este noble arte.